Cuando pensamos en té verde, muchas veces imaginamos una taza para tomar durante la tarde o después de una comida. Pero el té puede hacer mucho más que acompañar un momento: también puede formar parte de la mesa y combinarse con diferentes alimentos.
El té verde, con sus notas vegetales, frescas, herbales, florales o ligeramente tostadas, ofrece muchísimas posibilidades para experimentar con sabores.
La clave está en encontrar un equilibrio entre el carácter del té y el del alimento, buscando que ninguno tape al otro.
¿Por qué acompañar una comida con té verde?
El té verde puede aportar frescura y una agradable sensación de limpieza en el paladar.
Sus diferentes perfiles permiten acompañar tanto comidas delicadas como preparaciones con sabores más intensos. Además, a diferencia de otras bebidas, no necesitamos que el té sea dulce para disfrutarlo con una comida.
Una misma variedad de té verde puede incluso comportarse de manera diferente dependiendo de la temperatura del agua y del tiempo de infusión.
Por eso, el maridaje también es una oportunidad para aprender a preparar y descubrir el té de otra manera.
Té verde y carnes
Aunque pueda parecer una combinación poco habitual, el té verde puede acompañar muy bien determinadas carnes, especialmente aquellas preparadas de manera sencilla.
🍗 Pollo
El pollo a la plancha, al horno o grillado combina muy bien con un té verde de perfil fresco y vegetal.
Un Sencha japonés, por ejemplo, puede aportar notas herbales y una sensación fresca que acompaña muy bien la suavidad del pollo.
🥩 Carnes rojas
Para una carne roja, conviene buscar un té verde con más cuerpo.
Un té verde japonés más intenso, como un Gyokuro o un té verde de sabor umami marcado, puede resultar interesante con carnes preparadas a la parrilla.
🐟 Pescados blancos
Merluza, lenguado, abadejo o brótola preparados al horno, a la plancha o al vapor pueden combinar muy bien con un té verde ligero.
🍣 Sushi
El té verde es un clásico acompañamiento de la cocina japonesa.
Un Sencha puede funcionar muy bien con sushi porque sus notas vegetales y su carácter umami acompañan el arroz, el pescado y otros ingredientes.
¿Té caliente o frío?
No todos los maridajes tienen que hacerse con té caliente.
El té verde frío puede ser una excelente opción para acompañar comidas durante los días de calor.
Un té verde preparado correctamente y enfriado puede resultar fresco y liviano.
Evitá agregar grandes cantidades de azúcar si querés apreciar realmente el perfil del té. Si buscás una bebida más refrescante, podés experimentar con una rodaja de limón, menta o frutas frescas.
