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Cómo hacer una degustación de té en casa: una experiencia para disfrutar con todos los sentidos

Degustar té no es solo beber una infusión. Es una invitación a detener el ritmo, observar, oler, saborear y descubrir los pequeños matices que hacen única a cada variedad. No hace falta ser un experto ni contar con utensilios profesionales: con algunos elementos básicos y un poco de atención, podés convertir cualquier tarde en una auténtica experiencia sensorial.

¿Qué necesitás?

Para comenzar, solo necesitás:

  • Té en hebras de buena calidad.
  • Agua fresca.
  • Una tetera o infusor.
  • Tazas de vidrio o porcelana blanca (permiten apreciar mejor el color).
  • Una cuchara.
  • Un cuaderno o una hoja para tomar notas (opcional).

 

Si vas a comparar distintos tés, prepará cada uno por separado utilizando la temperatura y el tiempo de infusión recomendados.

Paso 1: Observá las hebras secas

Antes de agregar el agua, tomá unos segundos para observar el té.

Preguntate:

  • ¿Las hojas son enteras o están quebradas?
  • ¿Qué colores predominan?
  • ¿Hay brotes, flores o frutas?
  • ¿Cómo es su aroma?

Las hebras cuentan parte de la historia del té antes de ser infusionadas.

Paso 2: Sentí el aroma

Acercá las hojas secas a la nariz e inhalá lentamente.

Podés encontrar notas como:

  • Florales.
  • Vegetales.
  • Frutales.
  • Dulces.
  • Tostadas.
  • Ahumadas.
  • Especiadas.

 

No hay respuestas correctas. Cada persona percibe aromas diferentes.

Paso 3: Prepará el té correctamente

 

Cada variedad necesita una temperatura distinta para expresar todo su potencial.

Tipo de té Temperatura Tiempo
Té blanco 75–80 °C 3–5 min
Té verde 75–80 °C 2–3 min
Té amarillo 80 °C 3 min
Oolong 85–90 °C 3–5 min
Té negro 90–95 °C 3–5 min
Pu-erh 95 °C 4–5 min

Respetar estos tiempos hace una gran diferencia en el resultado final.

Paso 4: Observá el licor

Una vez lista la infusión, mirá el color.

Preguntate:

  • ¿Es brillante?
  • ¿Es transparente?
  • ¿Tiene un tono dorado, ámbar o cobrizo?

El color también habla del tipo de té y de su correcta preparación.

Paso 5: Probá el té

Tomá un pequeño sorbo y dejá que el líquido recorra toda la boca.

Prestá atención a:

  • La intensidad.
  • El cuerpo.
  • La textura.
  • La dulzura natural.
  • La acidez.
  • El amargor.
  • La persistencia del sabor.

Intentá no endulzarlo durante la degustación para apreciar mejor sus características.

Paso 6: Descubrí el retrogusto

Después de tragar, esperá unos segundos.

Muchos tés dejan sensaciones que permanecen en la boca:

  • Dulces.
  • Florales.
  • Frescas.
  • Minerales.
  • Tostadas.

Ese sabor que continúa después de beber se conoce como retrogusto y es una de las características más apreciadas por los amantes del té.

Compará diferentes variedades

Una forma muy entretenida de aprender es preparar dos o tres tés diferentes y compararlos.

Por ejemplo:

  • Un Sencha japonés.
  • Un Té Negro de Ceylán.
  • Un Oolong.

Cada uno ofrece aromas, colores y sabores completamente distintos.

Tomá notas

Anotá tus impresiones.

Podés registrar:

  • Aroma.
  • Color.
  • Sabor.
  • Intensidad.
  • Sensación en boca.
  • ¿Lo volverías a tomar?

Con el tiempo vas a descubrir cuáles son los perfiles que más disfrutás.

El verdadero secreto de una buena degustación

No se trata de encontrar la descripción perfecta, sino de disfrutar el momento con atención y curiosidad. Cada taza es diferente y cada infusión revela nuevos matices.

 

En Tea Depository creemos que el té es mucho más que una bebida: es una pausa, un ritual y una oportunidad para conectar con los pequeños detalles que hacen especial cada día.